Con frecuencia los buenos maestros propician la búsqueda de información para facilitar que los aprendizajes sean enlazados a otros saberes y pueda revelarse o comprometerse el componente de subjetividad que le incorpora cada individuo en su propio acercamiento al pensamiento humano.
Los espacios de intercambio con los libros y la información contenida en ellos generan oportunidades para aprender a alcanzar generalizaciones, trazar estrategias y reflexionar sobre sus maneras de atrapar nuevos peldaños de sabiduría. Estos ejércitos de maestros alumbran los caminos de la cultura que niños y jóvenes van requiriendo en el proceso por el cual se les “prepara para la vida”.
